Espacio dedicado a narrar anécdotas en el aula, comentar temas generales y ofrecer algunos desafíos para trabajar con los estudiantes.
viernes, 1 de junio de 2012
Durante el examen
1.
Había empezado el examen. Dos alumnos piden lapiceros prestados.
Después de dos minutos, una alumna llega y pide prestado otro lapicero.
Tres minutos después, un tercer alumno llega y pide prestado otro lapicero.
Antes de cumplirse el tiempo de tolerancia, una alumna más llega y pide prestado otro lapicero.
Profesor: Jóvenes, no es en mala onda, pero cuando se es estudiante, es posible que comience a utilizar una herramienta llamada "lapicero". No es un bien escaso y les sirve para muchas situaciones. Por ejemplo: prácticas, exámenes, trámites y toma de notas (no preguntaré si tienen cuaderno). Un lapicero es el mejor amigo de un estudiante. Cuesta poco, viene en variados y accesibles diseños y vale mucho más de lo que pagamos por él.
2.
Alumno: Profesor, en la pregunta 5, ¿debemos escribir un comentario o solamente un resumen?
Profesor (serio): Depende, ya que las filas son diferentes... ¿Qué dice la pregunta?
Alumnos: (en silencio).
Alumnos: Dice: "Escriba un comentario sobre..."
Todos: ¡Jajajajaja!
3.
Alumno: Profesor, la pregunta de redacción dice: "Escriba un comentario con una extensión adecuada..." Yo estaba pensando escribir tres líneas, ¿está bien?
Profesor: Es cierto. La expresión "una extensión adecuada" es relativa. Tal vez podamos orientarnos sobre la base de ciertas premisas. Por ejemplo: ¿cuál es el número de líneas que tiene disponibles para escribir?
Alumno: Ummm... ¿veinte?
Profesor: En efecto, tiene veinte. Entonces, tal vez quien diseñó el examen tuvo a bien considerar una extensión adecuada...
Alumno: ¿Veinte líneas?
Profesor: ¡Perfecto! Acaba de resolver el problema. ¡Sabía que el examen le ayudaría a desarrollar su razonamiento inferencial!
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